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lunes, 15 de septiembre de 2025

Nuestra Señora de los Dolores - Juan 19, 25-27

El título de “Nuestra Señora de los Dolores” se le dio originalmente a Nuestra Señora
para recordar su intenso dolor durante la pasión y muerte de nuestro Señor.
Gradualmente, el alcance de este título no se limitó a la Sagrada Pasión
y se extendió para abarcar los “siete dolores” de María,
como predijo el anciano profeta Simeón
durante la presentación del niño Jesús en el templo de Jerusalén.

Esta devoción es popular en la Iglesia Católica,
muchos de cuyos fieles disfrutan meditando sobre sus Siete Dolores,
y existe una devoción correspondiente a los Siete Gozos de María.
En la tradición irlandesa,
la lamentación “Caoineadh na dtri Muire” (Las lamentaciones de las tres María)
conmemora la participación de María en la Pasión de Jesús.
Los Siete Dolores son los siguientes:

1. La profecía de Simeón sobre la espada del dolor (Lc 2,34-35);

2. La huida de José, María y Jesús a Egipto (Mt 2,13);

3. La pérdida del Niño Jesús en el Templo (Lc 2,43-45);

4. María se encuentra con Jesús camino del Calvario (Lc 23,26);

5. Jesús muere en la cruz (Jn 19,25);

6. María recibe el cuerpo de Jesús en sus brazos (Mt 27,57);

7. El cuerpo de Jesús es depositado en el sepulcro (Jn 19,40).

La ​​fiesta litúrgica de Nuestra Señora de los Dolores fue proclamada en Colonia (1413) como respuesta a los husitas, bajo el título: Commemoratio angustiae et doloris B. Mariae Virginis.

Hasta el siglo XVI, la fiesta se celebraba únicamente en el norte de Europa.
Anteriormente, en Toscana (1233), siete jóvenes fundaron la Orden de los Siervos de María (OSM u «Orden de los Siervos de María»). Cinco años después, establecieron los Dolores de María bajo la Cruz como la principal devoción de su orden.
Desarrollaron las dos devociones más comunes a los Dolores de Nuestra Señora:
el Rosario de los Siete Dolores y el Escapulario Negro de los Siete Dolores de María.

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Nota: Los husitas fueron un movimiento reformista y proto-protestante surgido en Bohemia en el siglo XV,
 inspirado por el teólogo Jan Hus,quien fue quemado en la hoguera por la Iglesia en 1415.)
Después de la muerte de Hus, sus seguidores se unieron en un programa común, los "Cuatro Artículos de Praga", que exigían: 

·     Comunión bajo dos especies: Que los laicos recibieran tanto la hostia como el vino en la Eucaristía.

·     Libertad de predicación: La posibilidad de predicar la palabra de Dios libremente.

·     Pobreza clerical: Que los eclesiásticos vivieran con una gran austeridad y sin posesiones materiales.

·     Castigo de los pecadores: Que los pecados mortales fueran castigados por igual, independientemente del estatus social del pecador.

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Verdadera compasión

Cuando alguien a quien amamos sufre, sufrimos con él. Cuanto más amamos a alguien, más sufrimos cuando sufre.
Esto es especialmente cierto en el caso de los padres cuando sus hijos sufren.
Cuando un hijo o una hija sufre física, emocional o mentalmente,
la madre y el padre sufren tanto como su hijo, y a veces incluso más.
Entregas tu corazón con amor a alguien y, invariablemente, se romperá.
No hay amor sin sufrimiento.
La única manera de evitar ese tipo de sufrimiento es encerrar nuestro corazón.
La tentación puede ser negarnos a entregar nuestro corazón a nada ni a nadie,
para que se mantenga intacto y nunca se rompa, pero hacerlo es solo vivir a medias.
La única manera de vivir es amar y aceptar el sufrimiento que el amor inevitablemente conlleva.
Hoy celebramos la festividad de Nuestra Señora de los Dolores.
Ella entregó su corazón a su Hijo
y, cuando el cuerpo de su Hijo fue quebrantado, el corazón de María fue quebrantado.
La Piedad de Miguel Ángel captura esto con gran fuerza.
En el evangelio de hoy, Simeón establece esa conexión entre el sufrimiento de Jesús y el de su madre.
Jesús está «destinado a ser signo de contradicción» y, como para María, «una espada traspasará también tu alma».
Cuando nuestro corazón se rompe por amor,
podemos buscar en Nuestra Señora de los Dolores nuestra inspiración y nuestro apoyo.

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Lecturas para la Memoria de Nuestra Señora de los Dolores

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Primera lectura: 1 Timoteo 2, 1-8

Te ruego, hermano, que ante todo se hagan oraciones, plegarias, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres,
y en particular, por los jefes de Estado y las demás autoridades, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz,
entregada a Dios y respetable en todo sentido.

Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro salvador,
pues él quiere que todos los hombres se salven y todos lleguen al conocimiento de la verdad,
porque no hay sino un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús,
hombre él también, que se entregó como rescate por todos.

El dio testimonio de esto a su debido tiempo y de esto yo he sido constituido,
digo la verdad y no miento, pregonero y apóstol para enseñar la fe y la verdad.

Quiero, pues, que los hombres, libres de odios y divisiones,
hagan oración donde quiera que se encuentren, levantando al cielo sus manos puras.

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Salmo Responsorial: Salmo 27, 2. 7. 8-9 (Salva, Señor, a tu pueblo.)

Escucha, Señor, mi súplica,
cuando te pido ayuda
y levanto las manos hacia tu santuario.
R. Salva, Señor, a tu pueblo.

El Señor es mi fuerza y mi escudo:
en él confía mi corazón;
él me socorrió y mi corazón se alegra
y le canta agradecido.
R. Salva, Señor, a tu pueblo.

El Señor es la fuerza de su pueblo,
el apoyo y la salvación de su Mesías.
Salva, Señor, a tu pueblo y bendícelo, porque es tuyo,
apaciéntalo y condúcelo para siempre.
R. Salva, Señor, a tu pueblo.

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Secuencia: La Madre piadosa estaba (opcional)

La Madre piadosa estaba
junto a la cruz, y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y afligida
estaba la Madre herida,
de tantos tormentos llena,
cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena!

¿Y cuál hombre no llorara
si a la Madre contemplara
de Cristo en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.

Y, porque a amarlo me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde lo veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.

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Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Dichosa la Virgen María,
que sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor.
R. Aleluya.

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Evangelio: Juan 19, 25-27
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre,
la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería,
Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo".
Luego dijo al discípulo: "Ahí está tu madre".
Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.

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O bien: Lucas 2, 33-35
En aquel tiempo, el padre y la madre del niño estaban admirados de las palabras que les decía Simeón.
Él los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció:
"Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel,
como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones.
Y a ti, una espada te atravesará el alma".

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domingo, 28 de noviembre de 2021

Oraciones para encender las velas de la corona Misionera de Adviento, semana a semana - Is 11, 1-10

Significado de la corona del Adviento 
El uso de la Corona de Adviento es una práctica tradicional que encontró su lugar tanto en la Iglesia,  como en el hogar. 
La Corona de Adviento se elabora con ramas perennes que se arman formando un círculo,
se colocan cuatro velas en la corona, (muchos lo hacen en forma de cruz).
Las cuatro velas representan las cuatro semanas de Adviento.
Generalmente, tres velas son moradas y una es rosada.
Algunos prefieren usar velas blancas que simbolizan la pureza del que viene.

Las velas púrpuras, en particular, simbolizan:
la oración, la penitencia, los sacrificios preparatorios y las buenas acciones realizados en este momento.
La vela rosada se enciende el tercer domingo, cuando el sacerdote también usa vestimentas de ese color durante la Santa misa.
A este tercer Domingo se le conoce como el domingo de Gaudete o el domingo de la alegría,
porque los fieles han llegado al punto medio de Adviento,
cuando la preparación ya ha pasado la mitad y están más cerca de la Navidad. 


En el caso de la Corona Misionera de Adviento, Se colocan cinco velas:
La primera vela color VERDE, representa nuestras oraciones por los cristianos y todos los pobladores de África.
La segunda vela color ROJO, representa nuestras oraciones por los cristianos y todos los pobladores de América.
La tercera vela color BLANCO, representa nuestras oraciones por los cristianos y todos los pobladores de Europa.
La cuarta vela color AZUL, representa nuestras oraciones por los cristianos y todos los pobladores de Oceanía.
La quinta vela color AMARILLO, representa nuestras oraciones por los cristianos y todos los pobladores de Asia.

El encendido progresivo de las velas nos recuerda que la luz de la fe ilumina nuestra espera
y aviva la expectativa  que rodea la primera venida de nuestro Señor al mundo,
así como la anticipación y espera de su segunda venida para juzgar a los vivos ya los muertos. 
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Bendición de la corona del Adviento.
La bendición de la corona de Adviento se hace el primer domingo de Adviento
o el sábado por la  tarde antes del primer domingo de Adviento.

Si la bendición de la corona de Adviento se hace en el hogar,
lo apropiado es que sea bendecida por el Papá, la Mamá u otro miembro de la familia. 


Todos hacen la señal de la cruz mientras el líder dice:

C: Nuestra auxilio está en el nombre del Señor.
R/. ¡Que hizo el cielo y la tierra!

Entonces se lee: (Isaías 11, 1-10) o (Is 9, 1-2 y 5-6) o (Is 63, 16-17 y 19) o (Is 64, 2-7). 

Is 11, 1-10
En aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé,
un vástago florecerá de su raíz.
Sobre él se posará el espíritu del Señor,
espíritu de sabiduría e inteligencia,
espíritu de consejo y fortaleza,
espíritu de piedad y temor de Dios.

No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas;
defenderá con justicia al desamparado
y con equidad dará sentencia al pobre;
herirá al violento con el látigo de su boca,
con el soplo de sus labios matará al impío.
Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura.

Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito,
el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará.
La vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas.
El león comerá paja con el buey.

El niño jugará sobre el agujero de la víbora;
la creatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente.
No harán daño ni estrago por todo mi monte santo,
porque así como las aguas colman el mar,
así está lleno el país de la ciencia del Señor.

Aquel día la raíz de Jesé se alzará como bandera de los pueblos,
la buscarán todas las naciones y será gloriosa su morada.

Al final de la lectura, el líder dice:
C: Palabra del Señor.
R/. Demos gracias a Dios.
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Lectura OPCIONAL


Is 63, 16-17. 19
Tú, Señor, eres nuestro padre y nuestro redentor;
ése es tu nombre desde siempre.
¿Por qué, Señor, nos has permitido alejarnos de tus mandamientos
y dejas endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte?
Vuélvete, por amor a tus siervos, a las tribus que son tu heredad.
Ojalá rasgaras los cielos y bajaras,
estremeciendo las montañas con tu presencia.

Descendiste y los montes se estremecieron con tu presencia.
Jamás se oyó decir, ni nadie vio jamás que otro Dios, fuera de ti,
hiciera tales cosas en favor de los que esperan en él.
Tú sales al encuentro del que practica alegremente la justicia
y no pierde de vista tus mandamientos.


Al final de la lectura, el líder dice:
C: Palabra del Señor.
R/. Demos gracias a Dios.
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Con las manos juntas, el líder dice:

C: Señor nuestro Dios,
Te alabamos por tu Hijo, Jesucristo:
Él es Emmanuel, la esperanza de los pueblos,
Él es la sabiduría que nos enseña y nos guía,
Él es el Salvador de cada nación.

Señor Dios,
que tu bendición descienda sobre nosotros
ahora que encendemos las velas de esta corona.

Que la corona y su luz

Sean signos de que la promesa de Cristo 
de traernos la salvación es real.

Que llegue pronto y no demore.

Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
R/. Amén.
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La bendición puede concluir con un verso de "Oh Ven, Ven, Emmanuel":

¡Oh, ven, deseo de las naciones!
une los corazones de la humanidad;
Haz que la tristeza cese
Y sé tú nuestro príncipe de la paz.
¡Alégrate! ¡goza! Emmanuel
Vendrán a ti, oh Israel.

Traducido y adaptado de: Catholic Household Blessings & Prayers

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Rito Breve para encender las velas de adviento en familia
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Primer Domingo: Llamada a la Vigilancia.

ENTRADA. 
- Se entona algún canto.

     Saludo.

G: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Acto de Contrición.

G: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
T: Yo confieso ante Dios todopoderoso...

LITURGIA DE LA PALABRA. 

G: Lectura del santo evangelio según san Marcos 13, 33: 

El cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán.
En cuanto al día y la hora, no los conoce nadie,
ni los ángeles en el cielo, ni el hijo; sólo los conoce el Padre.

  ¡Estén atentos y despiertos, porque no conocen el día ni la hora!
  Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!

G: Palabra de Dios.
T: Te alabamos Señor. 

(Breve pausa para meditar)

Reflexión.
G: Vigilar significa estar atentos, salir al encuentro del Señor,
que quiere entrar, este año más que el pasado,
en nuestra existencia, para darle sentido total y salvarnos.


ENCENDIDO DE LA VELA. 

Oración.
G: Encendemos, Señor, esta luz,
como aquel que enciende su lámpara
para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene.
En esta primera semana de Adviento
queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría.
Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen.


Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú traes la luz más clara, 
la paz más profunda y la alegría más verdadera. 

¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!

PADRE NUESTRO
G: Unidos en una sola voz digamos:
T: Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.
          Venga a nosotros tu Reino,
          Hágase tu voluntad en el cielo como en la tierra.
     Danos hoy, nuestro pan de cada día,
          perdónanos nuestras ofensas
         como también nosotros perdonamos a quien nos ofende.
         No nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. ¡Amén!

CONCLUSION
G: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
T: Y seremos salvos. Amén!

ORACIÓN FINAL
G: Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que,
por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo,
para que lleguemos por su pasión y su cruz
a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

T: ¡Amén!

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Segundo Domingo – La Espera Activa

ENTRADA. 
- Se entona algún canto.

     Saludo.

G: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Acto de Contrición.
G: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
T: Yo confieso ante Dios todopoderoso...

LITURGIA DE LA PALABRA. 

G: Lectura de la II carta de San Pedro 3,13-14:: 
“Nosotros esperamos según la promesa de Dios
cielos nuevos y tierra nueva, un mundo en que reinará la justicia.
Por eso, queridos hermanos, durante esta espera,
esfuércense para que Dios los halle sin mancha ni culpa, viviendo en paz".
 

G: Palabra de Dios.
T: Te alabamos Señor.

(Breve pausa para meditar)

Reflexión.
G: ¿Qué va a cambiar en mí, en nosotros en este Adviento?
¿ Se notará que creemos de veras en Cristo?


ENCENDIDO DE LA VELA.

 Oración.
G: Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel.
Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas.

El viejo tronco está rebrotando se estremece
porque Dios se ha sembrado en nuestra carne...

Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes,
para que florezcas, para que nazcas
y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza.
¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!

PADRE NUESTRO
G: Unidos en una sola voz digamos:
T: Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.
          Venga a nosotros tu Reino,
          Hágase tu voluntad en el cielo como en la tierra.
     Danos hoy, nuestro pan de cada día,
          perdónanos nuestras ofensas
         como también nosotros perdonamos a quien nos ofende.
         No nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. ¡Amén!

CONCLUSION
G: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
T: Y seremos salvos. Amén!

ORACIÓN FINAL
G: Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que,
por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo,
para que lleguemos por su pasión y su cruz
a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

T: ¡Amén!

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Tercer Domingo – Seamos Luz

ENTRADA. 
- Se entona algún canto.

     Saludo.

G: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Acto de Contrición.
G: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
T: Yo confieso ante Dios todopoderoso...

LITURGIA DE LA PALABRA. 

G: Lectura de la Primera carta a los Tesalonicenses 5,23: 
”Que el propio Dios de la paz los santifique, llevándolos a la perfección.
Guárdense enteramente, sin mancha, en todo su espíritu,
su alma y su cuerpo, hasta la venida de Cristo Jesús, nuestro Señor”.
 
G: Palabra de Dios.
T: Te alabamos Señor.

(Breve pausa para meditar)

Reflexión.
G: Los hombres de hoy no verán en persona a Cristo en esta Navidad
Pero sí verán a la Iglesia, nos verán a nosotros.
¿Habrá más luz, más amor,
más esperanza reflejada en nuestra vida para que puedan creer en El?


ENCENDIDO DE LA VELA.

Oración.
G: En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz.
Se anuncia la buena noticia: ¡El Señor va a llegar!
¡Preparen sus caminos, porque ya se acerca!
Adornen su alma como una novia se engalana el día de su boda.
¡Ya llega el mensajero!
Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.

Cuando encendemos estas tres velas
cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles,
llama para que calientes.

¡Ven, ¡Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz,
caliéntanos en tu amor!


PADRE NUESTRO
G: Unidos en una sola voz digamos:
T: Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.
          Venga a nosotros tu Reino,
          Hágase tu voluntad en el cielo como en la tierra.
     Danos hoy, nuestro pan de cada día,
          perdónanos nuestras ofensas
         como también nosotros perdonamos a quien nos ofende.
         No nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal. ¡Amén!

CONCLUSION
G: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
T: Y seremos salvos. Amén!

ORACIÓN FINAL
G: Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que,
por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo,
para que lleguemos por su pasión y su cruz
a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

T: ¡Amén!
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Cuarto Domingo: Humildad y Gloria = El Nacimiento de Jesús.

ENTRADA. 
- Se entona algún canto.

     Saludo.

G:
 En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

G: Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.
T: Que hizo el cielo y la tierra.

LITURGIA DE LA PALABRA. 


Primera Lectura
G: Lectura de la Primera carta a los Romanos 13, 13-14:
"Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad.
Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria ni desenfreno,
nada de riñas ni pendencias. Vístanse del Señor Jesucristo".

G: Palabra de Dios.
T: Te alabamos Señor.

Segunda Lectura

G: Lectura de la segunda carta a los Tesalonicenses: 1, 6-7
"Es justo a los ojos de Dios pagar con alivio a ustedes, los afligidos,
y a nosotros, cuando el Señor Jesús se revele, viniendo del cielo
acompañado de sus poderosos ángeles, entre las aclamaciones
de su pueblo santo y la admiración de todos los creyentes." –

G: Palabra de Dios.
T: Te alabamos Señor.

G: Ven, Señor, y no tardes.
T: Perdona los pecados de tu pueblo.


SE ENCIENDEN LAS CUATRO VELAS

G: Bendigamos al Señor.
       Todos hacen la señal de la cruz mientras dicen: 
T: Demos gracias a Dios.


G: Lectura del Evangelio según San Lucas: 2: 6-7
Y sucedió que, mientras ellos estaban allí,
se le cumplieron los días del alumbramiento,
y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales
y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. 

G: Palabra de Dios.
T: Te alabamos Señor.
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MEDITACION
La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad
salen victoriosos en la prueba. No hay rechazo, ni frío, ni oscuridad
ni incomodidad que les pueda separar del amor de Cristo que nace.

Ellos son los benditos de Dios que le reciben.
Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre,
porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe.

Nos unimos a La Virgen y San José
con un sincero deseo de renunciar a todo
lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.
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Tiempo de silencio
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Intercesiones:
G: Aguardando la venida del Señor,
     oremos confiadamente a Dios, nuestro Padre.

 
Intenciones 

1. Por la Iglesia, para que, cuando llegue el dueño de la casa,
     no la encuentre adormecida, sino velando
     y cumpliendo la tarea encomendada. Roguemos al Señor. 

2. Por los gobernantes, para que no cierren sus oídos a las legítimas
     y siempre crecientes aspiraciones de sus pueblos. Roguemos al Señor.
 

3. Por los que viven sin sentido, para que descubran en su vida
     a Dios que viene a nosotros. Roguemos al Señor.
 

4. Por nosotros, aquí reunidos,
     para que, adhiriéndonos a él, como nos dice el profeta,
     nuestra esperanza no decaiga. Roguemos al Señor.

 5. Por nuestras necesidades y nuestras intenciones
     para que el Dios de la Vida que viene, nos obtenga los favores
     que necesitamos para mejorar. Roguemos al Señor.

 Oración:
G: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
     Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Padre Nuestro / Ave María.
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ORACIÓN FINAL
G: Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que,
por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo,
para que lleguemos por su pasión y su cruz
a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

T: ¡Amén!
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Celebración de la Corona de Adviento analizando la presencia de Jesucristo y sus enseñanzas en la vida familiar
Consulta también el artículo de la Corona de Adviento de P. Alberto Ramírez Mozqueda

sábado, 30 de marzo de 2019

El Domingo Laetare o Domingo de la alegría, 4to Domingo de Cuaresma

¿Qué es Laetare?
Laetare, es el nombre que recibe el cuarto domingo de Cuaresma, según el calendario litúrgico de la mayoría de las iglesias de Ritos latinos. Laetare quiere decir "alégrense". Se le conoce también como el "Domingo de la Alegría", aunque sea una alegría pasajera y efímera.

Referencia Bíblica
En la antífona de entrada de este Domingo cantamos o leemos: Is 66, 10-11 ("Alégrate, Jerusalén, y que se reúnan cuantos te aman. Compartan su alegría los que estaban tristes, vengan a saciarse con su felicidad").

La Rosa de Oro
Se inicia así, pues debe entenderse como un descanso durante la cuaresma, que representa el retiro por el cual pasó Jesucristo, durante cuarenta días. En la antiguedad, a este domingo se le conocía también como el "Domingo de las Rosas", donde los cristianos acostumbraban obsequiarse rosas, para significar la alegría por la proximidad de la Pascua. Y es aquí que surge la tradición de la "Rosa de Oro". 

Significado del Laetare
Aunque seguimos en Cuaresma, éste domingo “Laetare” es muy especial. No significa un alto a las privaciones y penitencias que cada unos nos hemos trazado al inicio del camino cuaresmal. Este Domingo “Laetare” o de la Alegría, nos invita a mirar y vivir por encima de la triste realidad del pecado, nos recuerda que la penitencia nos ayuda a aborrecer el pecado en nuestras vidas, para así vivir en Gracia, la que nos es dada por Dios en su insondable misericordia y amor de Padre. 

En su Hijo, nos hace sus hijos, eso debe llevarnos a la alegría del hijo agradecido por la misericordia derramada. Nos anima a mirar a Dios como fuente de infinita misericordia. Nos llama a convertirnos y buscar a Dios de corazón, para amar mejor, cumplir sus mandamientos y tratar de ser libres de verdad. 

Viviendo la liturgia del Domingo Laetare (Domingo de la Alegría)
En este domingo de la "Alegría", se interrumpe el esquema penitente de la liturgia de la Cuaresma, por la alegría por la proximidad de la Pascua. De este modo se enfatiza el contraste entre los demás domingos y el domingo de laetare, en el cual se simbolizan las alegrías de esta vida, alegría comedida mezclada con un cierto rezago de tristeza.
La Liturgia en el Domingo Laetare
1. Litúrgicamente hablando, debe predominar el carácter alegre en la decoración en los ornamentos, en la música y en la celebración.
2. Cuando sea posible, se usa el color salmón o rosa en los ornamentos simbolizando el medio entre  el morado de la penitencia y el blanco de la Gloria; no obstante, también está permitido usar el color morado, propio del tiempo de Cuaresma. El color rosa pasó al Caeremoniale Episcoporum y de ahí se extendió su uso, aunque nunca ha sido preceptivo, sino “ad libitum”, es decir, a consideración o discreción del celebrante o presidente de la celebración litúrgica.
3. Se puede avivar la decoración con flores de esos colores o usar flores sobre el altar. (como los del domingo de gaudete en Adviento).
4. Los diáconos de altar o los subdiaconos pueden usar dalmática de ese mismo color en lugar de la casulla doblada como en los demás domingos de Cuaresma.
5. Motivados por la Antífona de entrada de Is 66, 10-11, podemos avivar la música en este domingo de la "Alegría". Está permitido el usar de forma normal,  los instrumentos musicales para el acompañamiento litúrgicoo usar el órgano en la Misa y vísperas.